Cuidar lo común no es una idea nueva. Lo que hacemos es recuperar algo que ya sabíamos hacer y que el asfalto fue enterrando. Sencillamente pasamos a la acción.
En los pueblos de la España rural existían las estaferias: espacios compartidos donde los vecinos dejaban herramientas, semillas, excedentes de cosecha. Nadie era dueño de todo. Todos eran responsables de algo.
Había un día a la semana para cuidar lo común. La fuente, el camino, el huerto del pueblo. No era voluntariado. Era parte de vivir en comunidad.
Ese conocimiento no desapareció. Solo se fue al campo. Y el campo se fue vaciando.
"No hace falta irse al pueblo.
Hace falta traer el pueblo."
Ron Finley transformó los alcorques vacíos de South Central LA en huertos comunitarios. En un barrio sin acceso a comida fresca, empezó a plantar sin pedir permiso. Le multaron. Siguió plantando. Hoy es referente mundial del activismo verde urbano y tiene una clase en MasterClass con millones de alumnos.
Ver el proyecto →"Cultivar tu propia comida es como imprimir tu propio dinero."
Nació en Nueva York en los 70 y se extendió por todo el mundo. Ciudadanos que plantan en espacios públicos abandonados sin pedir permiso. No es vandalismo. Es cuidado. Es reclamar lo común. Richard Reynolds lo documentó en Londres desde 2004 y hoy hay grupos activos en más de 30 países.
Ver el movimiento →"No pedimos permiso para cuidar lo que es de todos."
En 2008, un pequeño pueblo inglés decidió plantar comida en todos los espacios públicos: la comisaría, el hospital, las aceras. Sin presupuesto, sin subvenciones, sin permiso. Solo vecinos con semillas. Hoy Todmorden es un referente mundial de soberanía alimentaria urbana y ha inspirado a más de 1.000 comunidades.
Ver el proyecto →"Si comes, estás dentro."
Ron Finley empezó con un alcorque en Los Ángeles.
Todmorden empezó con cuatro vecinos y unas semillas.
Nosotros empezamos en Ferraz 26, Madrid.
¿Y tú?